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Coria del Rio, Sevilla, Spain

Navegación tranquila

Un día cualquiera de verano ......

En el puerto

Villareal de San Antonio

El barco ya esta en el agua y ahora toca elegir puerto base. Siempre me ha gustado Vilareal de San Antonio (Portugal), pero está un poco lejos de Sevilla. Pero, la economía manda, durante este año una política a todas luces equivocada ha hecho que los atraques de los puertos públicos de la Junta de Andalucía hayan duplicado sus precios con respecto a otros años y definitivamente me voy a Villareal.

Junio 2012 , fin reparación y barco al agua

A por otro.......


Hoy por fin, después de muchas indecisiones he decidido dar el paso y me he embarcado en la compra de este bonito, añoso y ajado 31 pies.







Por suerte, el interior está remodelado y listo para su uso. Algunas horas de lija, imprimación del casco y pintura y dentro de unos meses no lo conoce ni su dueño.






Actualmente está en tratamiento antiosmosis. Su anterior dueño detectó las temidas burbujas y decidió atajarlas antes de que fuesen a más. Como se ve el casco está pelado y listo para imprimar cuando empiece a subir las temperaturas.




Mientras tanto, iremos preparando la cubierta para sanearla y pintarla







Porque el motor ni lo toco, está como nuevo, apenas 500 horas, se nota su buen estado, y los interiores secos denotan la estanqueidad del barco, lo cual me deja muy tranquilo.


Ruta por el ALgarve

Agosto 2010.- Sin mucha experiencia en travesías largas pero con mucha ilusión me propuse pasr parte de mis vacaciones en el Algarve portugués, partiendo de mi puerto base en Puerto Sherry.

Un anuncio en el Foro de la Taberna del Puerto y no tardé en encontrar un voluntario para acompañarme.

Un sábado por la mañana , el tiempo no era el más propicio pues soplaba en contra y con fuerza, pero no había tiempo que perder y ambos estabamos muy ilusionados con la partida.

Por la tarde tuvimos que refugiarnos en el Puerto de Rota y solicitar ayuda a mi socio Ignacio, que amablemente se ofreció a hacer la travesía con nosotros, lo que aportó tranquilidad al viaje.

A las cinco de la madrugada del domingo salimos de Rota e hicimos de un tirón el trayecto Rota-Mazagón.

El lunes salimos temprano de Mazagón con un tiempo estupendo, nada de ola y viento suave que nos llevó placidamente costeando por todo el litoral onubense y costa del Algarve Portugués hasta Olhao.


En Olhao estuvimos descansando un día, en espera de que mi hermano Rafa viniera en coche desde Fuengirola para acompañarme en el resto del viaje ya que mis compañeros de viaje tenían que regresar a sus obligaciones laborales.

Al día siguiente estuvimos fondeados en la Isla de Culatra, despues vuelta parando en Vilareal de San Antonio par subir el Guadiana el día siguiente.

De Vilareal a casa parando en Mazagón y Chipiona.

Una muy bonita experiencia.


















De Sevilla a Rota

Con el barco a punto y sin título para poder navegar con él, publiqué un anuncio en el foro "La taberna del puerto" y enseguida tenía formada una tripulación con dos patrones (PER) y un grumete con dilatada experiencia.



La travesía requería iniciarse a las 7 de la mañana para aprovechar la marea. Así que, una vez pertrechado el barco con los víveres necesarios, agua y gasoil suficiente, iniciamos el descenso del rio a medio gas, disfrutando de la mañana.


A las 3 de la tarde, estabamos en Sanlucar de Barrameda y, como el canal que da acceso al mar (La Barra), estaba movidita pero no peligrosa, decidimos continuar el trayecto hacia la boya de Salmedina y allí sabriamos la verdadera dimensión del viento que nos entraba por poniente.

Llegados a Salmedina, aunque el poniente era fuerte y el parte que nos pasó el Puerto de Chipiona indicaba marejada, decidimos que podíamos iniciar la travesía pues el poniente nos llevaba de empopada y no había mayor problema.

A las 6 de la tarde ya estabamos a refugio en la playa "el rompidillo" de Rota, donde nos dimos un buen baño con el barco fondeado a pocos metros de la entrada al puerto.

En Rota he pasado una semana atracado al muelle en el Puerto Deportivo, con poniente fuerte toda la semana y sin poder salir, por miedo a ser multado al no tener título para navegar el Kimera, espero tenerlo para Septiembre.

Aproveché para hacer turismo, dando paseos a pié por la playa de la Costilla y por el pueblo.



Algo de gastronomía del lugar, lo típico pescado fresco que compraba cada mañana en la lonja del puerto pesquero y tomates roteños que tambien son famosos.

El regreso sin complicaciones, con una barra algo mas movida y olas de popa algo molestas, pero muy divertido, todo el tiempo navegando a vela a una medía de 7 nudos, incluso subiendo el rio a vela.

Limpieza terminada





Mi Kimera

13 de Junio, día de mi santo, adquiero el Kimera II y lo traslado a Sevilla desde El Candado (Málaga), depues de varios intentos frustrados por el mal tiempo.



El viaje se presenta interesante, pues los vientos de levante, flojos en la Costa del Sol, se preveen intensos en el estrecho, lo que hará la navegación cómoda y previsiblemente le daremos descanso al motor.

El jueves, nos reunimos en El Candado, Luis, experto navegante a sueldo, pieza necesaria para el cruce del estrecho; Javier, propietario de otro Puma 26, con experiencia dilatada en regatas; y yo, con más ilusión que experiencia.


La primera experiencia, subir al palo a poner la antena, arriado con el mismo cabo que sube la mayor. Fuí elegido "voluntario", al ser el menos pesado de los tres.



Despues de la "dura tarea", cena en el "Tintero II" y a la cama, que por la mañana había que madrugar.

A las seis de la mañana, estabamos estibando el barco y preparándo la travesía.
Después del desayuno, a las 7 salimos con brisa suave de levante, a motor, 6 nudos de medía.



A las 8 de la tarde estabamos enfrente de Gibraltar, con buen tiempo, aunque ya soplaba un poco más fuerte el levante, así que sacamos genova y mayor, para darle descanso al motor.











A partir de Gibraltar, los pronósticos no fallaron, el viento comenzó a soplar con intensidad y los borreguillos comenzaron a aparecer, las velas se cargaron de viento y la velocidad de crucero aumentó considerablemente.Rumbo 240, para hacer las 12 millas que nos separaban de Punta Tarifa y pasarlo "A pintar el faro" como dice mi amigo Luis.

La corriente y el riesgo de trasluchar la mayor, nos hacía derivar hacía las rocas, al mismo tiempo las olas comenzaron a crecer, pasando de 1 metro a olas de 2 y tres metros, los obenques silbaban indicando "fuerza 7", y el mar parecía como una olla en ebullición. Los expertos navegantes se cruzaron una complice mirada, intentando no intranquilizarme y como un resorte, el capitán dio la orden de virar a proa y toma de rizo. Alberto saltó a la cubierta, haciendo hábiles maniobras en el palo para la toma de rizo mientras Luis gobernaba, no sin cierta dificultad, el timón a fin de mantener la proa al viento. Yo mientras tanto, hacía lo mejor que sabía, no estorbar, metí mi cuerpo en el interior del barco y lo único que dejé fuera fue la cabeza para no perderme ni ripio de lo que allí estaba pasando. Tuve tentaciones de ponerme a grabar en video, pero pensé que corría riesgo de ser arrojado por la borda por mis compañeros de viaje.
Por fín y despues de un ligero contratiempo en la toma de rizo, por ser el cabo demasiado corto, pudimos sortear Punta Tarifa y a partir de ahí, aunque el viento era fuerte, el mar, protegido por la costa, era menos amenazador, disminuyó el tamaño de las olas y pudimos seguir navegando a buena velocidad, sin riesgo alguno.



Llevabamos 15 horas navegando y el cansancio comenzó a aparecer, le dimos la oportunidad de dormir la primera ronda a Luis. Durante las dos horas que estuvo durmiento, Javier tomó el mando del barco y demostró suficiente pericia al navegar, pues los vientos fueron rolando y hubo que hacer distintos rumbos, navegamos de ceñida, de través, yo me lo pasaba de miedo, y nunca mejor dicho, miedo al escorar, miedo y más miedo.... aunque como dice Luis, en un barco nunca se dice miedo, se dice "respeto".
La segunda guardia de 2 horas le tocó a Javier, y estaba tan cansado que sólo durmió 5 horas del tirón, sin importarle los saltos que daba el barco ni el sueño que tenía yo acumulado, pero se merecía dormir, no en vano "me había salvado la vida"....

Me acosté divisando a mi través el Castillo de Cádiz y me desperté al través del Faro de Chipiona.


Ahí ya estaban en mi terreno, de forma que tomé el timón y no lo solté hasta Sevilla, dándole un respiro a mis acompañantes, que se entretuvieron en vaciarme la despensa y la bodega, más bien se podía decir que estaban disfrutando del momento.